Cine debate. Shine. Reportaje a Scott Hicks.
REPORTAJE A SCOTT HICKS, DIRECTOR DE OTRA FUERTE CANDIDATA AL OSCAR
"Es la historia de una travesía emocional"
Un australiano puro, como su película Claroscuro (Shine). Un tema difícil hecho sin estrellas que, no obstante, se convirtió en suceso de la temporada.
"Es la historia de una travesía emocional"
Un australiano puro, como su película Claroscuro (Shine). Un tema difícil hecho sin estrellas que, no obstante, se convirtió en suceso de la temporada.
FANATIZADO. Al protagonista lo enloquece, literalmente, una partitura. Aquí, joven (el actor es Noah Taylor). | ace 10 años, Scott Hicks, un cineasta australiano que vivía en Adelaide, leyó un breve artículo periodístico sobre un antiguo niño prodigio y pianista clásico de nombre David Helfgott que había vuelto a tocar. "Me sentí intrigado y fui a escucharlo", cuenta Hicks (43), premiado por sus documentales para el canal Discovery. "Fue como si una onda de emociones irrumpiera en el público. Nunca antes había visto a una personalidad tan extraordinaria interpretar esa música maravillosa". |
| | Hicks recuerda que Helfgott no solo tocó su música de forma brillante sino que también charló con el público mientras lo hacía. "Conversé con David y su esposa mientras se preparaban para irse", relata Hicks durante la entrevista en Beverly Hills. "Dije que era cineasta, que había vivido una experiencia maravillosa, y que debíamos analizar la idea de hacer una película sobre David". Fue el comienzo de un largo camino que se prolongó durante una década. Después de su encuentro inicial con Helfgott, le llevó a Hicks más de un año descubrir toda la historia sobre su vida anterior y su colapso nervioso, y ganarse la confianza del pianista y su esposa Gillian, que vivían en Perth, oeste de Australia. En los años siguientes, Hicks se dedicó a trabajar en lo suyo, pero contrató a un muy buen amigo, Jan Sardi (uno de los guionistas más destacados de Australia), para que escribiera la película. El, entre tanto, trataba de conseguir dinero para lo que finalmente sería Claroscuro (Shine). "Mucha gente pensó que había que tratar a este proyecto como un show de televisión, una miniserie o un documental", recuerda. "Mi teoría era que teníamos que encontrar la forma adecuada para narrarla: no obsesionarnos con los detalles biográficos sino contar la historia como una travesía emocional, seleccionando fragmentos de la vida de David". Para principios de los 90, Hicks ya había mostrado el guión a Jane Scott, entre cuyos créditos de producción se cuentan Cocodrilo Dundee II, Baila conmigo y Mi brillante carrera. Jane necesitó más de dos años para juntar dinero de Pandora Cinema de Francia, la BBC y una organización gubernamental australiana. "Nunca pensé que iba a ser tan difícil de financiar. Pero el guión de Jan Sardi nos mantenía incentivados", admite Scott. A pesar de la inexperiencia de Hicks en dirección de filmes de ficción, pudo atraer de todos modos a varios intérpretes conocidos (gracias al libro, mayormente) como Lynn Redgrave, Armin Mueller-Stahl y John Gielgud para acompañar al protagonista Geoffrey Rush, número uno del teatro de Oceanía. Si bien Shane fue elogiada por importantes ejecutivos de Hollywood (y si bien la carrera de Hicks se transformó), el potencial comercial de la película se vio claramente afectado por su seriedad, su falta de estrellas y su procedencia. ¿Cómo hace una película chica como esta para mantenerse a flote en medio de tantas superproducciones? "Desde el punto de vista del marketing, no se trata de una comedia del tipo Querida, encogí a los niños o una de acción como las de Stallone", aclara Chris Pula, jefe de marketing. "Para esta película se necesita la ayuda de la crítica. Claroscuro es brillante pero enfrentemos el hecho de que Geoffrey Rush no es un nombre familiar aquí. Por ello es que tenemos que apoyarnos más en los comentarios especializados", agrega. Y de inmediato, optimista, continúa: "Ninguna tarea es sencilla pero esta es en realidad un poco más fácil porque a todo el mundo le gusta Shane. Es fantástico". Los temas dominantes de la película (las relaciones decontroladas y tormentosas a veces entre padres e hijos) conmovieron mucho al público, fenómeno que Hicks califica como "un placer inesperado". "Luego de ver Claroscuro, un ejecutivo del estudio me dijo que se pasó 20 minutos antes de poder arrancar su auto. Uno desea provocar un impacto fuerte en la gente, pero este fue tan potente que no dejo de interrogarme sobre las razones. Lo que creo es que hace que la gente analice cómo fue educada", manifiesta el director. Hicks, que creció en el Africa y cuyo padre era ingeniero y alpinista, admite que si fuera más joven las ofertas de Hollywood se le hubieran subido a la cabeza. "Tuve ofertas inmediatas, cosas que estaban listas ya para salir, y muchísimo dinero en juego. Quedé azorado, pero pensé también que tenía un documental que hacer y no estaba apurado" Ahora Hicks tiene un agente en los Estados Unidos y ya firmó un acuerdo con la empresa que dirigen Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen, para hacer una o dos películas para ellos. "No tengo apuro", repite el cineasta, casado y con dos hijos. "Es extraño. Australia es una suerte de cultura joven, que está siempre a la búsqueda de lo nuevo y espectacular, como Hollywood. Y está bien, supongo. Pero yo no soy nada nuevo ni espectacular. A veces, el talento florece tarde y la gente mejora con el tiempo". Traducción: Silvia S. Simonetti H | |
BERNARD WEINRAUB * Publicado en Clarín Digital el 4/3/1997 | ||
Pantalla Pinamar. Marzo 2015. Por Susana Claramut
Otra vez me siento privilegiada espectadora de “PANTALLA PINAMAR” en 2015, y autotitulada corresponsal del Taller de Cine y Psicoanálisis de Nora Suban.- El excelente clima de marzo ha conspirado con mis proyectos. La playa serena, y casi desierta me atrapó, y desistí de algunos títulos que ahora buscaré con tranquilidad. Otras películas esperadas, como Ave Fénix, de Petzold, y Leviathán, de Zvyagintsev, tuvieron localidades agotadas desde una semana antes del comienzo del Festival. Intentaré una breve crítica resumiendo mis impresiones de los films que elegí, entre un total de 77.- Sigue siendo el desafío mas importante la selección. Directores desconocidos y poca información en la web, para obras sorprendentes de otras latitudes, que muy difícilmente llegarán a las salas de nuestro circuito comercial. Hubo proyecciones de homenaje, como la restaurada Fiesta de Babette, de Axel, y El Reñidero, de Rene Mujica. Y el merecido reconocimiento a Relatos Salvajes, que presidió la gran noche de apertura. Actores y directores argentinos y extranjeros, representantes diplomáticos de los países invitados, afamados y solventes críticos de cine presentando cada película. Espectadores interesados y abiertos al diálogo, compartiendo la pasión por el buen cine. Espero que las expectativas de los curiosos que lean mi dossier sean cubiertas. Lo bueno si breve, dos veces bueno. No se si lo conseguiré .
Susana Claramut.
La tercera orilla: (Argentina) La directora Celina Murga llega con su tercer film con el protector prestigio de Martin Scorcese, productor de la película, y quien ha sido su mentor en 2009 a través de los Premios Rolex. Este es un relato intimista y crudo. Una realidad: la doble vida que los hombres con poder económico sostienen con desparpajo en las sociedades pueblerinas. Dos casas, dos familias, una legal. Daniel Veronese debuta en el cine. Sólido y convincente. Compone un hombre con carácter. No se muestra autoritario. No es necesario. Todos acatan sus órdenes. Todos saben. Los hijos de ambas familias se conocen y comparten hasta el colegio. Es una verdad que no se oculta. Sus mujeres callan. No son felices pero aceptan la realidad. El drama lo vive Nico, el primogénito bastardo. Su padre deposita en él sus proyectos de convertirlo en el hombre fuerte, administrador de sus campos, en una especie de reconocimiento no legal de su paternidad. Pero Nico se anima a decir basta.Buen final.- MUY BUENA. Aunque Celina Murga todavía no tiene buen manejo del tiempo. La lentitud en el relato es su punto débil.
El tirador: Producción danesa, directora Annette Olesen. Ecología y corrupción política son los temas centrales. La protagonista femenina, es la heroína necesaria. Periodista con dilemas personales: su compromiso profesional, y su ansiada maternidad: espera la adopción de una niña en país africano. Su antagonista, un desquiciado vengador de las promesas incumplidas de políticos en campañas electorales. Un thriller con buen ritmo, que no decae. Ya he visto a Trine Dyrholm, desde La Celebración (Pia), Aguas Turbulentas, En un mundo mejor, hasta Amor es todo lo que necesitas, y con un rostro indudablemente nórdico, traspasa la pantalla con emociones medidas. Buena dirección de actores. Proyectada en el día internacional de la Mujer.
La pasión de Marie: director Bille August (Tren nocturno a Lisboa). Biografía de Marie Triepcke de Kroyer, esposa del famoso pintor danés Peder Kroyer. Su belleza cautivó Europa de fin de siglo XIX, pero no le alcanzó para derribar las barreras que existían para las mujeres en el arte. Su pintura fue eclipsada por el talento de su esposo, un hombre con altibajos maníaco depresivos, que hacen recordar al loco holandés, Vincent Van Gogh. Quizá la genialidad esté acompañada por inestabilidad emocional.Es una mujer que abandona a su marido e hija, por un amor nuevo, el compositor sueco Hugo Alfvén. Hay mujeres en todas las épocas capaces de dejar todo a cambio de su libertad. Marie es una de ellas. En un mundo lleno de prejuicios, donde las mujeres como ella eran solo un bello objeto decorativo. El cine, como expresión moderna de la historia, también revisionista de protagonistas femeninas intrépidas, que abrieron caminos que hoy transitamos con menos desigualdad, aunque todavía falten cambios. Una estética preciosista, paisajes y ambientación de época muy cuidada. El film fue presentado con la concurrencia de la actriz protagónica, Brigitte Sorensen, y la embajadora de Dinamarca.
Occidente: Director Christian Schwochow. A 25 años de la caída del muro de Berlín, los cineastas alemanes, en un ejercicio de autocrítica, agregan al hecho histórico, las vivencias de aquellos que, en los años 70, arriesgándose, cruzaron buscando libertad, y encontraron una realidad que los sorprendió en un centro de refugiados. Sin poder abandonar el lastre de un pasado, con sensaciones contradictorias, presas todavía de interrogatorios capciosos, su insersión en la República Federal Alemana no está al margen de los servicios de inteligencia de los estados aliados. Es la historia de un amor trunco, una familia disgregada, sin un presente claro, pero con sueños por venir. Se trata de volver a empezar, volver a creer. Cada individuo ansía derribar su propio muro, o escapar de su cárcel para recomenzar. MUY BUENA.
Dos días, una noche: otra vez los hermanos belgas Luc y Jean Pierre Dardenne nos muestran una íntima historia. Sandra perderá su empleo, y una votación de sus compañeros puede revertirlo. Pero no se trata solo del drama social. Ella ha salido de un enfermedad depresiva, y el trabajo es mucho mas que un empleo. Está moralmente débil e insegura. El apoyo de su marido y algunos compañeros no alcanzan para recomponerla, pero serán valiosos sostenes. Una lucha interna entre su claudicación y la seguridad en si misma.
La protagonista: Marion Cotillard, está perfecta, intensa, vulnerable, derrotada y tozuda, noble y herida, rota e inquebrantable a la vez. Los directores parece que abandonan la cámara en mano, y prefieren largos planos donde siguen a los protagonistas. (sin llegar al plano secuencia de Gonzalez Iñarritu en Birdman). GRAN PELICULA.
El secuestro: Film danés, dirigido por Tobías Lindholm (co-guionista de La caza). Un barco carguero asaltado por piratas somalíes. El tema nos remite a “Capitan Phillips”, pero en éste caso la violencia está centrada en las negociaciones entre un director responsable de la empresa naviera, y un negociador profesional, interlocutor entre los piratas y los dueños del barco. No hay barcos, aviones, ni helicópteros que lleguen a rescatar a los tripulantes. No hay parafernalia yankee que vimos con Tom Hanks.- Es un tema de negocios, regateos, ofertas y contraorfertas, mientras que los rehenes y sus familiares solo aguardan. Cual es el valor de mercado de la vida humana? Es la lógica que se aplica en todo secuestro: no ceder a las pretensiones de los captores. La vida, la integridad, y la salud de las personas queda relegada. Es el enfoque nórdico, desapasionado, para lidiar con un conflicto. Un thriller dramático con tensión y suspenso bien llevados. MUY BUENA.
El otro lado del éxito: (Sils Maria) El director Olivier Assayas elige a Juliette Binoche para encarnar a una veterana y reconocida actriz, y a Kristen Stewart, como su asistente. Duelos actorales si los hay. La vida privada de los actores. Conflictos personales. Pero es el paso del tiempo el nudo de la trama. Convocada para una obra teatral que la hizo famosa, ahora Binoche debe ser la contrafigura, la mujer madura desestabilizada emocionalmente por una joven actriz que enamoró a todos. Así era ella hace 20 años. Otros directores también pensaron en los actores, el paso de los años y la fama: Gonzalez Iñarritu (Birdman). Cronenberg (Polvo de Estrellas).- Aunque no seamos actores, a todos nos convulsiona la pérdida de la juventud y del reconocimiento de los demás. Solo queremos ser amados. MUY BUENA.
Por orden de desaparición: el director noruego Hans Petter Moland fue aplaudido en el Festival de Berlín con una película ambientada en su geografía, y salpicada de sangre, casi al estilo Tarantino. Una pequeña ciudad, el crudo invierno y el ciudadano ejemplar, que montado en su gigantesca barredora de nieve, abre caminos y permite la circulación de los vehículos. A raíz de la inexplicable muerte de su joven hijo por sobredosis, su madre se cuestiona: no conocía a mi hijo! En cambio su padre, asegura: mi hijo no consumía drogas! La rigurosidad del clima hace de las personas estoicos luchadores. Este padre, hombre inmenso y fuerte, se agiganta en su búsqueda de venganza, y su barredora de nieve lo acompañará en su desquite. Una mafia de gangsters nórdicos, con sumisiones a la autoridad distintas a la italiana. No hay padrino. Hay un hombre de negocios. Psicópata elegantísimo, vegano y obsesivo. Y otra mafia de narcos serbios. Extranjeros en esas latitudes, con tradición de obediencia familiar. Por orden de desaparición morirán uno a uno los responsables. Es el ciudadano común que hace justicia por mano propia. BUEN FILM. ENTRETENIDO.
Blowfly Park: Pelicula sueca. El director Lens Ostberg estuvo presente en la proyección, y expresó que estaba maravillado por el sol y la luz de Pinamar. Y que su película era oscura. Tenía razón. Muy oscura, con una ausencia de luz que sobrecogía. Con escenas en las que el espectador imagina que ocurrirá algo trágico. Un thriller psicológico bien actuado. Una muerte, y las actitudes de los personajes involucrados. El dilema moral: hay culpa por omisión?. Otra vez un padre toma las riendas de la reparación. BUENA.
Contrasangre: Director Ignacio Garassino (El túnel de los huesos). Preestreno del film argentino, presentado como un thriller con reminiscencias del cine noir. Juan Palomino compone un guardia de seguridad, ex policía, justiciero no violento, que se verá envuelto en una extraña historia, con una mujer hermosa (Emilia Attias) con cicatrices psicológicas, asustada y seductora. El cine negro necesita una mujer que desestabilice una trama lineal. Que sorprenda al espectador. Aquí no vi muchas sorpresas. Otra vez el hombre rudo que se enamora de la chica dañada. La película nos muestra mucho Buenos Aires en exteriores. Las escenas de violencia no me las creí. Es un género poco abordado por el cine nacional. Podemos darle una oportunidad. BUENA.
Papusza. Pelicula polaca. Dirección compartida Joanna Kos Krauza y Zrzystof Krauze. Mas de 2 horas de film en blanco y negro. Es casi un documental sobre la vida de la poetisa gitana Bronislawa Wajs, apodada Papusza (muñeca en idioma romani). Nació a comienzos del siglo XX. vivió en una Tribu trashumante dedicada a la música. Aprendió a leer y eso marcó la diferencia. Pudo plasmar en papel sus emociones, y fueron publicadas por un escritor que compiló sus poemas. Fue acusada de traicionar a su raza por divulgar secretos gitanos. Es la vida de otra mujer olvidada, que el cine rescata para nosotros. Es la reivindicación de los valores culturales femeninos. Nosotras necesitamos ser revalorizadas. Varones: tengan paciencia: habrá mucho mas. INTERESANTE PERO EXCESIVAMENTE LARGA.
Ocho apellidos vascos: El director español Emilio Martinez Lazaro arrasó con esta comedia. Éxito de taquilla en España, pero con críticas divididas. 3 premios Goya 2014 a los actores.- Nuestro oído necesita los primeros minutos para acostumbrarnos y entender los diálogos. Es una comedia alocada que arranca carcajadas en la platea. Aunque no comprendamos totalmente los antagonismos entre vascos y andaluces (este es el eje de los enredos), se disfrutan los interminables gags, con actores maravillosos. El crítico Claudio Minghetti, en su presentación dijo: En los festivales rara vez se premia a una comedia. Los dramas tienen mas posibilidades de ganar premiaciones, pero ésta película ha sido premiada por el público español y se prepara su secuela, aunque los críticos se enojen.- MUY BUENA.
La señorita Julia: Coproducción Noruega-Reino Unido, dirige Liv Ullmann una versión teatral del clásico de August Strindberg. Juegos de poder y seducción. Sentimos que Bergman está presente en éste film. Su musa no puede sustraerse a las influencias del gran director, y la critica lo acepta, es una herencia que sabe honrar. Las actuaciones de Jessica Chastain y Colin Farrell son potentes. Ella lo eclipsa en muchos momentos. Es muy larga y lenta. Para valorarla hay que verla nuevamente, inventando un intervalo.- UNA OBRA DE ARTE.
Sueño de invierno. De Nury Bilge Ceylan. Comentario de Teresa Aranda
Sueño de invierno. De Nuri Bilge Ceylan.
Y ... Unas estrofas de Francisco Quevedo.
Platon y su Mito de La Caverna para tratar de ver un poco mas.
PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO. Escribió una vez Francisco de Quevedo.
" Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero...."
Con estas primeras estrofas quiero comenzar un breve cometario sobre un Sueño de Invierno.
Film duro. Intenso. Personajes muy definidos con vidas tan simples como complicadas.
Anatolia, Turquía..País Musulmán. Las cavernas. Vivir en una caverna me lleva inexorablemente a Platon y a su mito de la Caverna. Que en mi opinión en esta vista hay mucho de ello.
Que pasaría como plantease Platon ( 427-347 a. C. ) , si en este caso Nuestros protagonistas pudieran " desencadenarse" y salir a la Vida...a la Realidad?
Y no permanecer en esa zona de comodidad, en ese pueblo con sus roles definidos, delineados y sin aparente ganas y posibilidad de cambio ?
Están en condiciones de realizarlo ?
Tienen los recursos personales, el temple y la garra para instrumentarlo y llevarlo a cabo ?
Lo piensan, se esboza en ellos ese deseo?
Entiendo que no.
El poder, la humillación, la venganza, los celos, el paso del tiempo y el Sentirse Omnipotente, disponer de los destinos de los demàs están acá retratados.
La caridad, que debe ser realizada solamente bajo los ojos de Dios, es un factor de relevancia....A quién favorezco ? Merece que Le de Yo ?
El interesante planteo sobre el Mal y si debe tener resistencia o no, son muchos de los interrogantes que nos deja " Winter Dreams" al espectador.
Sin dejar de Mencionar el rol de la Mujer en los países musulmanes, la importancia que le dan a La Conciencia, el alcohol liberador para decir hasta lo indecible es la propuesta del Director en este recomendable film.
A verla con tiempo y descansado. Las tres largas horas de agobio y tedio de sus personajes...se sienten pero vale la pena.
Pensar un rato y hacernos replanteos, no viene mal.
Teresa, de los vibrantes miércoles.
Joven y Bella. Reportaje a Francois Ozon
Reportaje a Francois Ozon.
¿Cuál es el punto de partida de "Joven y bonita"?
Después de "En la casa" y de lo mucho que disfruté dirigiendo a Ernst Umhauer y a Bastien Ughetto, me apetecía volver a trabajar con actores jóvenes. Mis primeros largos y cortometrajes hablan mucho de la adolescencia, pero a partir de Bajo la arena empecé a trabajar con actores de más edad. "Joven y bonita" nace de mis ganas de filmar a la juventud actual. Y como acababa de trabajar con chicos, me apetecía hacerlo con una chica.
Isabelle no es una chica cualquiera, se prostituye.
La película gira, sobre todo, en torno a lo que significa tener 17 años y sentir cómo se transforma el cuerpo. El cine suele idealizar la adolescencia. Para mí fue un periodo complicado, de sufrimiento y de transición, del que no siento la menor nostalgia. No quería mostrar la adolescencia como un momento sentimental, sino más bien como un momento casi hormonal; algo fisiológicamente muy poderoso ocurre en nuestro interior, pero al mismo tiempo nos sentimos anestesiados. Por eso violentamos nuestro cuerpo, para sentirlo e ir más allá de los límites. La prostitución era una forma de exacerbar este aspecto, de mostrar que la adolescencia plantea ante todo cuestiones relativas a la identidad y a la sexualidad. Una sexualidad aún no conectada con los sentimientos.

Isabelle procede de una familia acomodada, no se prostituye por necesidad económica…
No se prostituye para sobrevivir ni para pagar sus estudios, sino porque siente la necesidad visceral de hacerlo. También habría podido drogarse o ser anoréxica, cualquier cosa, mientras fuera secreta, clandestina, prohibida. La adolescencia es un periodo baldío en el que todo es posible. Y eso es lo más apasionante, lo que Rimbaud describe en el poema “La seriedad no existe a los 17 años”. Existe una apertura hacia el mundo sin consideraciones morales. Al prostituirse, Isabelle tiene una experiencia, realiza un viaje, pero no por eso es una perversión.
Más que explorar el placer, choca contra su ausencia, sobre todo cuando pierde la virginidad.
Hablando con Marina de Van, tuve la idea del desdoblamiento en el momento crucial de la pérdida de la virginidad. Esa sensación puede sentirla tanto una chica como un chico cuando descubre la sexualidad; se está aquí y, a la vez, en otra parte, como un observador. La escena me permite preparar a los espectadores para la doble vida de Isabelle.

La película empieza con Isabelle observada por su hermano pequeño a través de unos prismáticos… Esa mirada que viola su intimidad la transforma, ya de entrada, en objeto.
Desde luego. El comportamiento de Isabelle hace que la miren y tiene profundas repercusiones en su entorno. He querido que cada estación empiece a través de la mirada de uno de los personajes. El verano, desde el punto de vista del hermano pequeño; el otoño, del cliente; el invierno, de la madre, y la primavera, del padrastro, aunque cada vez volvamos rápidamente a Isabelle. Quería adentrarme en la película mediante circunvoluciones estructuradas alrededor de las cuatro estaciones. Es algo parecido a lo que hice en "5x2/Cinco veces dos", me centro en momentos precisos para intentar entender qué ocurre.
También hay una canción de Françoise Hardy para cada estación.
Sí, me gusta dibujar un marco formal dentro del que disfruto de libertad total. La historia transcurre en un año escolar. Las canciones puntúan la película. Es la tercera vez que utilizo temas de Françoise Hardy después de incorporar "Traüme" en Gotas de agua sobre piedras calientes y "Message personnel" en Ocho mujeres. Sus canciones me gustan porque reflejan el amor adolescente: un amor desgraciado, desilusionado, romántico… Me pareció interesante sincronizar esta versión icónica con un retrato más crudo de la adolescencia. En el fondo, Isabelle también tiene ganas de adherirse a un modelo de adolescencia sentimental e idealizada, como la que desean sus padres, pero antes debe encontrarse a sí misma, enfrentarse a los deseos conflictivos que habitan en ella. Solo entonces podrá enamorarse.

Las escaleras mecánicas del metro, los pasillos del hotel… Juega con la recurrencia de los decorados, los trayectos que llevan a Isabelle hacia sus clientes.
Al igual que cualquier experiencia clandestina, se convierte en un ritual a través del vestuario, del decorado recurrente. Isabelle se divierte contactando con el cliente a través de Internet, pensando en cómo será, en lo que va a cobrarle… Se lo dice claramente al psicoanalista, apenas siente nada, pero le excita la vertiente de aventura de la prostitución, la tensión provocada por una experiencia prohibida que rompe la rutina de su vida adolescente. Es algo que he mostrado en otras películas mías, el deseo que tiene un personaje de evadirse de la realidad. Al final, algunos espectadores creen que volverá a prostituirse porque es una adicción, una droga.
La prostitución adolescente es un fenómeno de la sociedad actual. ¿Cómo enfocó la historia sin caer en lo sociológico?
No tuve más remedio que documentarme. Ha habido muchos cambios desde mi adolescencia, sobre todo en lo que respecta a los medios de comunicación. Los móviles e Internet juegan un papel preponderante en el descubrimiento de la sexualidad. Me documenté, hablé con miembros de la brigada de menores, con otros policías especializados en las nuevas prostituciones y con el psicoanalista Serge Hefez, que se dedica a adolescentes con problemas. Necesitaba material para confirmar mis hipótesis y alimentar la película. Al final, me alejé de todo lo anterior para introducir apuestas ficticias.

El padre no está, pero no usa su ausencia para explicar el comportamiento de Isabelle.
No, me limito a dejar pistas para que el público las use si le apetece. Hay múltiples razones por las que Isabelle se comporta así, y cada uno puede interpretarlo como le plazca. Me gusta que el espectador tenga la posibilidad de elegir. Yo mismo veo a Isabelle como un misterio. No voy por delante de ella, me limito a seguirla, cual entomólogo que acaba enamorándose de un insecto. Isabelle habla poco de sí misma. Quizá me interesaba más acompañarla, identificarme con ella. Es fácil reconocerse en muchas de las preguntas que se hacen Isabelle y sus padres, probablemente porque están sacadas de la realidad y las hacen actores muy entregados. Los personajes se desestabilizan por una situación compleja y se esfuerzan en la medida de sus posibilidades.
¿Cómo enfocó las escenas sexuales?
Mi idea era que fueran realistas, pero nunca degradantes ni sórdidas. No quería realizar un juicio moral. Es obvio que algunos clientes tienen desviaciones, pero ante todo quería enseñar cómo se adapta Isabelle a los gustos de sus clientes. Es el receptáculo del deseo de los demás, pero ella desconoce el suyo. También es más cómodo para ella que los demás sientan deseo y ella no. No quise embellecer la realidad, pero es posible que Isabelle lo haga.

Hay un cliente diferente, Georges.
Sí, hay algo entre Isabelle y Georges. No es improbable que sienta placer con él. La toca, la mira, es una relación tierna, nada mecánica como con los otros clientes. A pesar de su edad, Georges es muy seductor; la sexualidad es posible con él. Por eso escogí a Johan Leysen para encarnarle. Debíamos creernos que podía gustar a Isabelle. Johan tiene un bello rostro surcado de arrugas, una voz y un acento encantadores. Recuerda a los actores estadounidenses tipo Clint Eastwood.
¿Qué le hizo escoger a Marine Vacth para el papel de Isabelle?
Ocurrió muy deprisa, como me pasó con el joven actor de En la casa. Enseguida me di cuenta de que era mejor trabajar con una actriz algo mayor que el personaje para conseguir madurez y distanciamiento en la interpretación.
Había visto a Marine en "Ma part du gâteau", de Cédric Klapisch. Nada más conocerla, noté en ella una fragilidad tremenda y, a la vez, mucha fuerza. Volví a sentir lo mismo que cuando filmé la piel y el rostro de Charlotte Rampling en Bajo la arena. Hay algo más detrás de su apariencia física. Su belleza enmascara un misterio, un secreto que despierta la curiosidad, las ganas de saber más.

Es su primer papel protagonista.
Es un papel difícil. Trabajamos mucho antes del rodaje, leímos el guión en repetidas ocasiones, ensayamos con los otros actores. Insistí en que participara en la preparación, en la selección del vestuario, en que siguiera la transformación del guión. Debía fiarse de mí, saber adónde iba, sentir cierta complicidad con sus compañeros, sobre todo con Géraldine Pailhas y Fantin Ravat… Ser modelo le da mucha libertad con su cuerpo, lo utiliza como una herramienta. No tiene el pudor de otras actrices.
El personaje de la madre es muy importante.
Sí. En un momento dado, incluso pensé en inclinar la historia más hacia ella, hacia su reacción ante la vida sexual y nada amorosa de su hija. En este caso, la prostitución acentúa la pregunta, pero todos los padres se la plantean: ¿Qué despierta la llegada de la sexualidad en la vida de sus hijos? ¿Qué miedos, qué angustias? ¿Hasta qué punto pueden los padres conocer la vida privada de un hijo, hasta dónde puede intervenirse?

¿Cómo concibió la pareja madre-hija?
Quería que no se llevaran muchos años, sin por eso ser una madre-amiga. También debía ser una madre "perfecta" para que no se pensara que Isabelle se prostituye como consecuencia de la relación entre ellas dos.
Es una mujer muy moderna que se parece a las madres de mi generación. La quería guapa, sexualmente satisfecha y sin el menor atisbo de rivalidad entre madre e hija, al contrario de lo que suele ocurrir en el cine actual. La relación no se basa en eso. Ni siquiera cuando sorprende a Isabelle charlando con su padrastro duda de su fuerza como mujer. No quería contar la historia de una hija que ocupa el lugar de la madre. Pero es verdad que Isabelle puede tener un lado diabólico. Es muy comprensible que a la amiga de la madre no le apetezca que su marido acompañe a Isabelle.
El temor de Véronique se refiere más al mecanismo del deseo que a la psicología de Isabelle…
Desde luego. La idea de que Isabelle pueda comportarse como una "puta" y contaminar el entorno está sobre todo en la mirada de los que la rodean. No es algo que ella piense, lo piensan los demás. Su belleza y su sensualidad desvelan la hipocresía de los deseos.

Isabelle no le reprocha a su madre que tenga un amante, le reprocha no habérselo dicho, no haber confiado en ella.
La adolescencia es un periodo violento porque los hijos descubren que sus padres no son los héroes que habían creído hasta entonces; no siempre les han dicho la verdad, les han mentido. Los adolescentes necesitan verdad y sinceridad. Se dan cuenta de que el mundo de los adultos es un mundo de mentiras, de hipocresía. De ahí la agresividad hacia los padres caídos del pedestal.
La bofetada de la madre a la hija conmueve más que choca.
Hablé con muchas amigas mías. Les pregunté cómo reaccionarían si se enterasen de que su hija se prostituye. Casi todas me contestaron que les parecería horrible, dudarían de sí mismas, intentarían comprenderlo. Mostraban un lado positivo, comprensivo, pero una me confesó que cuando se enteró de que su hija se drogaba, la abofeteó. Hay momentos en que los padres no saben qué hacer ni qué decirle a un adolescente encerrado en sí mismo, y la reacción suele ser un golpe. Géraldine, como madre, estaba totalmente de acuerdo con eso, pero insistió en que el personaje se diera cuenta inmediatamente de que era un gesto pulsional y se disculpara.

¿Por qué escogió a Géraldine Pailhas para el papel de madre?
Después de encontrar a Marine, busqué a una actriz que se pareciera a ella para hacer de su madre. Quería a una mujer con fibra maternal espontánea. Conocía a Géraldine, ya habíamos trabajado juntos en 5x2/Cinco veces dos. Hicimos unas pruebas y todo fue muy bien, se conmovía con el papel y se proyectaba en la historia. Se entregó de lleno. Protegía a Marine, había una auténtica complicidad entre las dos sin el menor atisbo de rivalidad.
Ni tampoco con la mujer de Georges.
No, Charlotte Rampling, que interpreta a la mujer de Georges, incluso puede reconocerse en Isabelle. Como también ocurre con Géraldine. Ambas empezaron a actuar a una edad muy temprana e hicieron papeles muy comprometidos. Sentí que había una especie de transmisión entre ellas.
Solo podía ser Charlotte, sobre todo después de escoger a Marine. Ha interpretado muchos papeles transgresores, y a menudo se la ve como la encarnación de las fantasías sexuales en el cine. Era perfecta para dar vida a la mujer que comprende a Isabelle, que no la juzga. Cuando la lleva a la habitación, sigue transmitiendo una fuerza transgresora y peligrosa…
¿La escena es real o es una imaginación de Isabelle?
El último plano puede dejar entender que está fantaseando, pero da igual que sueñe o lo viva realmente, la fuerza reparadora es el mismo. De pronto, hay un diálogo, un intercambio de verdades que no era posible con su madre. Tal vez le ayude a asumir lo que ha hecho.

¿Por qué decidió que Serge Hefez haría de psicoanalista?
Le conocí mientras escribía el guión, cuando me documentaba. Le pedí que leyera el guión y me dijera su opinión acerca de algunas escenas, sobre todo la actitud del psicoanalista cuando Isabelle quiere pagar las sesiones con el dinero de sus clientes. Ya estaba pensando en algunos actores, pero Serge es seductor e inteligente, y acabé por ofrecerle el papel. En cuanto al decorado, me inspiré en su consulta, incluso nos dejó los sillones…
Durante los ensayos estuvo muy bien, pero me pareció que sonreía demasiado. Me contestó que era así en la consulta con los adolescentes. En general, van a verle contra su voluntad, obligados por los padres. Por eso debe crear un ambiente cómplice, seducir al adolescente, incluso llevando la contraria a los padres. Me inspiré en eso para la escena de la madre y la hija en la consulta, cuando el psicoanalista toma partido por Isabelle.
¿Por qué filmó a los alumnos recitando y comentando el poema de Rimbaud?
En esta película he querido atrapar la fragilidad y belleza de la adolescencia. Aparte de Marine, sus amigas y su novio, los otros actores no son profesionales. Algunos incluso son alumnos del Instituto Henri IV. Cuando acabaron de leer el poema, les pedí que lo analizaran y hablaran de sus sentimientos. No había nada escrito, filmé la escena al más puro estilo documental.
Había vuelto a ver "Vivir su vida" pocos días antes, una película que gira en torno a la juventud y la prostitución en la que Godard entrevista a prostitutas auténticas. Me apetecía anclarme en la realidad, oír las voces y los comentarios de los jóvenes actuales. Es posible que quisiera saber si tenían las mismas ideas que yo a los diecisiete años.
Fuentes:Pressbook e imágenes cortesía de ©Golem Distribución S.L.http://www.image.net/ ©Getty Images
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¿Cuál es el punto de partida de "Joven y bonita"?
Después de "En la casa" y de lo mucho que disfruté dirigiendo a Ernst Umhauer y a Bastien Ughetto, me apetecía volver a trabajar con actores jóvenes. Mis primeros largos y cortometrajes hablan mucho de la adolescencia, pero a partir de Bajo la arena empecé a trabajar con actores de más edad. "Joven y bonita" nace de mis ganas de filmar a la juventud actual. Y como acababa de trabajar con chicos, me apetecía hacerlo con una chica.
Isabelle no es una chica cualquiera, se prostituye.
La película gira, sobre todo, en torno a lo que significa tener 17 años y sentir cómo se transforma el cuerpo. El cine suele idealizar la adolescencia. Para mí fue un periodo complicado, de sufrimiento y de transición, del que no siento la menor nostalgia. No quería mostrar la adolescencia como un momento sentimental, sino más bien como un momento casi hormonal; algo fisiológicamente muy poderoso ocurre en nuestro interior, pero al mismo tiempo nos sentimos anestesiados. Por eso violentamos nuestro cuerpo, para sentirlo e ir más allá de los límites. La prostitución era una forma de exacerbar este aspecto, de mostrar que la adolescencia plantea ante todo cuestiones relativas a la identidad y a la sexualidad. Una sexualidad aún no conectada con los sentimientos.
Isabelle procede de una familia acomodada, no se prostituye por necesidad económica…
No se prostituye para sobrevivir ni para pagar sus estudios, sino porque siente la necesidad visceral de hacerlo. También habría podido drogarse o ser anoréxica, cualquier cosa, mientras fuera secreta, clandestina, prohibida. La adolescencia es un periodo baldío en el que todo es posible. Y eso es lo más apasionante, lo que Rimbaud describe en el poema “La seriedad no existe a los 17 años”. Existe una apertura hacia el mundo sin consideraciones morales. Al prostituirse, Isabelle tiene una experiencia, realiza un viaje, pero no por eso es una perversión.
Más que explorar el placer, choca contra su ausencia, sobre todo cuando pierde la virginidad.
Hablando con Marina de Van, tuve la idea del desdoblamiento en el momento crucial de la pérdida de la virginidad. Esa sensación puede sentirla tanto una chica como un chico cuando descubre la sexualidad; se está aquí y, a la vez, en otra parte, como un observador. La escena me permite preparar a los espectadores para la doble vida de Isabelle.
La película empieza con Isabelle observada por su hermano pequeño a través de unos prismáticos… Esa mirada que viola su intimidad la transforma, ya de entrada, en objeto.
Desde luego. El comportamiento de Isabelle hace que la miren y tiene profundas repercusiones en su entorno. He querido que cada estación empiece a través de la mirada de uno de los personajes. El verano, desde el punto de vista del hermano pequeño; el otoño, del cliente; el invierno, de la madre, y la primavera, del padrastro, aunque cada vez volvamos rápidamente a Isabelle. Quería adentrarme en la película mediante circunvoluciones estructuradas alrededor de las cuatro estaciones. Es algo parecido a lo que hice en "5x2/Cinco veces dos", me centro en momentos precisos para intentar entender qué ocurre.
También hay una canción de Françoise Hardy para cada estación.
Sí, me gusta dibujar un marco formal dentro del que disfruto de libertad total. La historia transcurre en un año escolar. Las canciones puntúan la película. Es la tercera vez que utilizo temas de Françoise Hardy después de incorporar "Traüme" en Gotas de agua sobre piedras calientes y "Message personnel" en Ocho mujeres. Sus canciones me gustan porque reflejan el amor adolescente: un amor desgraciado, desilusionado, romántico… Me pareció interesante sincronizar esta versión icónica con un retrato más crudo de la adolescencia. En el fondo, Isabelle también tiene ganas de adherirse a un modelo de adolescencia sentimental e idealizada, como la que desean sus padres, pero antes debe encontrarse a sí misma, enfrentarse a los deseos conflictivos que habitan en ella. Solo entonces podrá enamorarse.
Las escaleras mecánicas del metro, los pasillos del hotel… Juega con la recurrencia de los decorados, los trayectos que llevan a Isabelle hacia sus clientes.
Al igual que cualquier experiencia clandestina, se convierte en un ritual a través del vestuario, del decorado recurrente. Isabelle se divierte contactando con el cliente a través de Internet, pensando en cómo será, en lo que va a cobrarle… Se lo dice claramente al psicoanalista, apenas siente nada, pero le excita la vertiente de aventura de la prostitución, la tensión provocada por una experiencia prohibida que rompe la rutina de su vida adolescente. Es algo que he mostrado en otras películas mías, el deseo que tiene un personaje de evadirse de la realidad. Al final, algunos espectadores creen que volverá a prostituirse porque es una adicción, una droga.
La prostitución adolescente es un fenómeno de la sociedad actual. ¿Cómo enfocó la historia sin caer en lo sociológico?
No tuve más remedio que documentarme. Ha habido muchos cambios desde mi adolescencia, sobre todo en lo que respecta a los medios de comunicación. Los móviles e Internet juegan un papel preponderante en el descubrimiento de la sexualidad. Me documenté, hablé con miembros de la brigada de menores, con otros policías especializados en las nuevas prostituciones y con el psicoanalista Serge Hefez, que se dedica a adolescentes con problemas. Necesitaba material para confirmar mis hipótesis y alimentar la película. Al final, me alejé de todo lo anterior para introducir apuestas ficticias.
El padre no está, pero no usa su ausencia para explicar el comportamiento de Isabelle.
No, me limito a dejar pistas para que el público las use si le apetece. Hay múltiples razones por las que Isabelle se comporta así, y cada uno puede interpretarlo como le plazca. Me gusta que el espectador tenga la posibilidad de elegir. Yo mismo veo a Isabelle como un misterio. No voy por delante de ella, me limito a seguirla, cual entomólogo que acaba enamorándose de un insecto. Isabelle habla poco de sí misma. Quizá me interesaba más acompañarla, identificarme con ella. Es fácil reconocerse en muchas de las preguntas que se hacen Isabelle y sus padres, probablemente porque están sacadas de la realidad y las hacen actores muy entregados. Los personajes se desestabilizan por una situación compleja y se esfuerzan en la medida de sus posibilidades.
¿Cómo enfocó las escenas sexuales?
Mi idea era que fueran realistas, pero nunca degradantes ni sórdidas. No quería realizar un juicio moral. Es obvio que algunos clientes tienen desviaciones, pero ante todo quería enseñar cómo se adapta Isabelle a los gustos de sus clientes. Es el receptáculo del deseo de los demás, pero ella desconoce el suyo. También es más cómodo para ella que los demás sientan deseo y ella no. No quise embellecer la realidad, pero es posible que Isabelle lo haga.
Hay un cliente diferente, Georges.
Sí, hay algo entre Isabelle y Georges. No es improbable que sienta placer con él. La toca, la mira, es una relación tierna, nada mecánica como con los otros clientes. A pesar de su edad, Georges es muy seductor; la sexualidad es posible con él. Por eso escogí a Johan Leysen para encarnarle. Debíamos creernos que podía gustar a Isabelle. Johan tiene un bello rostro surcado de arrugas, una voz y un acento encantadores. Recuerda a los actores estadounidenses tipo Clint Eastwood.
¿Qué le hizo escoger a Marine Vacth para el papel de Isabelle?
Ocurrió muy deprisa, como me pasó con el joven actor de En la casa. Enseguida me di cuenta de que era mejor trabajar con una actriz algo mayor que el personaje para conseguir madurez y distanciamiento en la interpretación.
Había visto a Marine en "Ma part du gâteau", de Cédric Klapisch. Nada más conocerla, noté en ella una fragilidad tremenda y, a la vez, mucha fuerza. Volví a sentir lo mismo que cuando filmé la piel y el rostro de Charlotte Rampling en Bajo la arena. Hay algo más detrás de su apariencia física. Su belleza enmascara un misterio, un secreto que despierta la curiosidad, las ganas de saber más.
Es su primer papel protagonista.
Es un papel difícil. Trabajamos mucho antes del rodaje, leímos el guión en repetidas ocasiones, ensayamos con los otros actores. Insistí en que participara en la preparación, en la selección del vestuario, en que siguiera la transformación del guión. Debía fiarse de mí, saber adónde iba, sentir cierta complicidad con sus compañeros, sobre todo con Géraldine Pailhas y Fantin Ravat… Ser modelo le da mucha libertad con su cuerpo, lo utiliza como una herramienta. No tiene el pudor de otras actrices.
El personaje de la madre es muy importante.
Sí. En un momento dado, incluso pensé en inclinar la historia más hacia ella, hacia su reacción ante la vida sexual y nada amorosa de su hija. En este caso, la prostitución acentúa la pregunta, pero todos los padres se la plantean: ¿Qué despierta la llegada de la sexualidad en la vida de sus hijos? ¿Qué miedos, qué angustias? ¿Hasta qué punto pueden los padres conocer la vida privada de un hijo, hasta dónde puede intervenirse?
¿Cómo concibió la pareja madre-hija?
Quería que no se llevaran muchos años, sin por eso ser una madre-amiga. También debía ser una madre "perfecta" para que no se pensara que Isabelle se prostituye como consecuencia de la relación entre ellas dos.
Es una mujer muy moderna que se parece a las madres de mi generación. La quería guapa, sexualmente satisfecha y sin el menor atisbo de rivalidad entre madre e hija, al contrario de lo que suele ocurrir en el cine actual. La relación no se basa en eso. Ni siquiera cuando sorprende a Isabelle charlando con su padrastro duda de su fuerza como mujer. No quería contar la historia de una hija que ocupa el lugar de la madre. Pero es verdad que Isabelle puede tener un lado diabólico. Es muy comprensible que a la amiga de la madre no le apetezca que su marido acompañe a Isabelle.
El temor de Véronique se refiere más al mecanismo del deseo que a la psicología de Isabelle…
Desde luego. La idea de que Isabelle pueda comportarse como una "puta" y contaminar el entorno está sobre todo en la mirada de los que la rodean. No es algo que ella piense, lo piensan los demás. Su belleza y su sensualidad desvelan la hipocresía de los deseos.
Isabelle no le reprocha a su madre que tenga un amante, le reprocha no habérselo dicho, no haber confiado en ella.
La adolescencia es un periodo violento porque los hijos descubren que sus padres no son los héroes que habían creído hasta entonces; no siempre les han dicho la verdad, les han mentido. Los adolescentes necesitan verdad y sinceridad. Se dan cuenta de que el mundo de los adultos es un mundo de mentiras, de hipocresía. De ahí la agresividad hacia los padres caídos del pedestal.
La bofetada de la madre a la hija conmueve más que choca.
Hablé con muchas amigas mías. Les pregunté cómo reaccionarían si se enterasen de que su hija se prostituye. Casi todas me contestaron que les parecería horrible, dudarían de sí mismas, intentarían comprenderlo. Mostraban un lado positivo, comprensivo, pero una me confesó que cuando se enteró de que su hija se drogaba, la abofeteó. Hay momentos en que los padres no saben qué hacer ni qué decirle a un adolescente encerrado en sí mismo, y la reacción suele ser un golpe. Géraldine, como madre, estaba totalmente de acuerdo con eso, pero insistió en que el personaje se diera cuenta inmediatamente de que era un gesto pulsional y se disculpara.
¿Por qué escogió a Géraldine Pailhas para el papel de madre?
Después de encontrar a Marine, busqué a una actriz que se pareciera a ella para hacer de su madre. Quería a una mujer con fibra maternal espontánea. Conocía a Géraldine, ya habíamos trabajado juntos en 5x2/Cinco veces dos. Hicimos unas pruebas y todo fue muy bien, se conmovía con el papel y se proyectaba en la historia. Se entregó de lleno. Protegía a Marine, había una auténtica complicidad entre las dos sin el menor atisbo de rivalidad.
Ni tampoco con la mujer de Georges.
No, Charlotte Rampling, que interpreta a la mujer de Georges, incluso puede reconocerse en Isabelle. Como también ocurre con Géraldine. Ambas empezaron a actuar a una edad muy temprana e hicieron papeles muy comprometidos. Sentí que había una especie de transmisión entre ellas.
Solo podía ser Charlotte, sobre todo después de escoger a Marine. Ha interpretado muchos papeles transgresores, y a menudo se la ve como la encarnación de las fantasías sexuales en el cine. Era perfecta para dar vida a la mujer que comprende a Isabelle, que no la juzga. Cuando la lleva a la habitación, sigue transmitiendo una fuerza transgresora y peligrosa…
¿La escena es real o es una imaginación de Isabelle?
El último plano puede dejar entender que está fantaseando, pero da igual que sueñe o lo viva realmente, la fuerza reparadora es el mismo. De pronto, hay un diálogo, un intercambio de verdades que no era posible con su madre. Tal vez le ayude a asumir lo que ha hecho.
¿Por qué decidió que Serge Hefez haría de psicoanalista?
Le conocí mientras escribía el guión, cuando me documentaba. Le pedí que leyera el guión y me dijera su opinión acerca de algunas escenas, sobre todo la actitud del psicoanalista cuando Isabelle quiere pagar las sesiones con el dinero de sus clientes. Ya estaba pensando en algunos actores, pero Serge es seductor e inteligente, y acabé por ofrecerle el papel. En cuanto al decorado, me inspiré en su consulta, incluso nos dejó los sillones…
Durante los ensayos estuvo muy bien, pero me pareció que sonreía demasiado. Me contestó que era así en la consulta con los adolescentes. En general, van a verle contra su voluntad, obligados por los padres. Por eso debe crear un ambiente cómplice, seducir al adolescente, incluso llevando la contraria a los padres. Me inspiré en eso para la escena de la madre y la hija en la consulta, cuando el psicoanalista toma partido por Isabelle.
¿Por qué filmó a los alumnos recitando y comentando el poema de Rimbaud?
En esta película he querido atrapar la fragilidad y belleza de la adolescencia. Aparte de Marine, sus amigas y su novio, los otros actores no son profesionales. Algunos incluso son alumnos del Instituto Henri IV. Cuando acabaron de leer el poema, les pedí que lo analizaran y hablaran de sus sentimientos. No había nada escrito, filmé la escena al más puro estilo documental.
Había vuelto a ver "Vivir su vida" pocos días antes, una película que gira en torno a la juventud y la prostitución en la que Godard entrevista a prostitutas auténticas. Me apetecía anclarme en la realidad, oír las voces y los comentarios de los jóvenes actuales. Es posible que quisiera saber si tenían las mismas ideas que yo a los diecisiete años.
Fuentes:Pressbook e imágenes cortesía de ©Golem Distribución S.L.http://www.image.net/ ©Getty Images
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