Sagas, Series y Adicciones. Por Susana Claramut

ADICCION A LAS SAGAS Y SERIES.


El cine en su vertiente mas comercial ha elaborado sus películas con la mecanicidad propia de una cadena de montaje. Con la necesitad de exprimir una idea exitosa, se ha tratado de repetir con aparentes variaciones para recaudar a traves de la taquilla.
Entonces, cuando fabrican una película, ya preveen sus segundas y terceras partes. El negocio de las sagas, vino para quedarse.

Están emparentadas con las REMAKE.

Series y sagas, son un fenómeno que caracteriza la industria cinematográfica hollywoodense, y constituyen un mecanismo de reducción de la aleatoriedad en el mercado (incertidumbre sobre el éxito).
Las series comparten con las películas no seriadas varias pautas de comportamiento tendientes a asegurar el éxito: actores conocidos, directores, alto presupuesto, etc,y utilizan mecanismos especificos como el merchandising y la asociación de marcas.
El merchandising debe ser visto como una actividad tendiente a aumentar la rentabilidad de las series, mediante la venta de derechos sobre determinados símbolos, a la vez que como vehículo de publicidad, y es un elemento de fidelización de un determinado grupo de personas, los fieles, por lo que se da un cierto efecto “club”.
Las nuevas tecnologías, video y desregulación, abren nuevas posibilidades de rentabilidad de una película, de forma que los ingresos en salas significan el 20% de los ingresos totales. Este fenómeno se conoce como (windowing)
Como mecanismo de reducir el riesgo de fracaso en las salas, muchas veces son fundamentalmente comercializadas a través del video, sin pasar por las salas.

En la actualidad cabe distinguir entre saga y serie.
La saga es un RELATO LARGO Y DETALLADO de algo, como por ejemplo,  de una familia, mientras que una SERIE es un conjunto de capítulos, frecuentemente con independencia argumental, pero con los mismos personajes básicos.
Sagas como la de James Bond,  no tienen una línea de continuidad. Se cambian los actores, las historias admiten variaciones respecto a los personajes y cada una difiere de la anterior. Basadas en un arquetipo.
La saga por antonomasia del cine, basada en la novela de Mario Puzzo, El padrino, llegada a la gran pantalla por Coppola, en ´72, es sin duda la mejor de las sagas filmadas.
La Guerra de las Galaxias, el señor de los Anillos, Matrix, Indiana Jones, son algunos ejemplos.

FACTORES DE ÉXITO DE LAS PELICULAS Y DE LAS SERIES.
Incertidumbre en el lanzamiento de una nueva mercancía cultural.
En EEUU el 5% de las películas concentran el 80% de los beneficios de la industria.
Factores comunes: 
Esfera creativa:  género, actores, director, presupuesto, calificación y críticas.
Pautas de estreno: distribuidor, fecha de estreno y estrategia, número de salas en que se estrena.
Esfuerzo de marketing: intensidad de publicidad.

Factores específicos de las sagas:
Efectos especiales: Una industria paralela que investiga y desarrolla nuevas tecnologías para conseguir mayor realismo y espectacularidad.
Las sagas potencian el efecto “club”. Creación de foros de discusión sobre distintos aspectos de la película.
En la saga moderna, la explotación de todo tipo de productos derivados de una película, muñecos, gorras, camisetas, videojuegos, crea el “universo expandido”.-

NUESTRA PREGUNTA: LAS SERIES SON ADICTIVAS ?
Sudoraciones, aumento del pulso y descenso de la temperatura corporal. Esto es lo que experimentamos cuando estamos viendo una serie de televisión de la que somos fieles seguidores.
Lo acaba de hacer público un estudio de la empresa Neuromarketing Labs para Fox y Vodafone, que confirma que algunas series como The Walking Dead, Breaking Bad, The Big Bang Theory o Juego de Tronos pueden llegar a originar síntomas físicos de adicción en el espectador, similares al de una droga.
Además, el informe asegura que cuando estamos "enganchados" a una serie segregamos una serie de hormonas de efecto "calmante" en el espectador, por muy terrorífico que sea lo que esté viendo.
Cuanto más fuerte, mejor. El espectador prefiere las series televisivas que les despiertan emociones fuertes, dando igual si éstas son positivas o negativas.
Cuando se ven las series favoritas, la sudoración se incrementa y los latidos del corazón y la respiración también se aceleran.
En general, las series televisivas no generan odio. “Cuando el espectador es expuesto a series que no le gustan, no muestra ninguna emoción y reacciona con indiferencia”. 
Hay un lado oscuro de las series, cuales son sus riesgos ?
A Comienzos de este siglo asistimos a un boom de series americanas de alto nivel que se ha mantenido en el tiempo.  Hasta entonces los amantes de las series teníamos geniales excepciones de calidad como Friends, Los Simpsons, Senfield. Pero a partir de este auge, las excepciones de calidad se convirtieron en regla y comenzar a proliferar series de altísimo nivel…Los Soprano, Lost, The Wire, Juego de Tronos, The Boss, In Treatment, Breaking Bad..
El ocio audiovisual dio un giro de 180 grados y todos nos vimos empujados a cambiar nuestros hábitos, ya no vamos tanto al cine, ahora en casa tenemos para ver series, solos, en pareja, o en grupo. Todo este cambio tiene sus beneficios pero también sus riesgos.
La serie Lost, duró 100 capítulos, de 40´ , un total de 4000 minutos, casi tres días de nuestra vida dedicados a seguir una sola serie.
El problema es cuando uno dedica “demasiado” tiempo a cualquier ámbito de su vida  y deja de lado otros aspectos de su vida.
Muchas veces somos capaces de ver de un tirón temporadas enteras de una serie, dedicando tardes, mañanas e incluso noches enteras a verlas.
Hacer esto de manera excepcional puede ser beneficios para superar algún momento de estrés o desanimo, o incluso por puro hobby. El problema es cuando el tiempo dedicado se excede corriendo el riesgo de convertir en un hábito lo que debería ser excepcional.
 Además dedicar tanto tiempo a algo puede ser sintomático de un intento de evasión, de escapar de nuestros problemas, de no vivir nuestra vida. A las nuevas tecnologías, redes sociales y demás subterfugios de Internet debemos añadir a las series como manera de no pensar y de no ser nosotros verdaderamente.
Hace años nos horrorizabamos de personas que seguían telenovelas de manera compulsiva y que perdían completamente la noción de la realidad, solían ser mujeres amas de casa / jubiladas que durante sus mañanas/ mediodías , sin otra cosa que hacer y llenas de vacíos en sus vidas se enganchaban a todas las telenovelas que les pusiesen por delante.
Hoy en día, bajo la excusa de series de calidad se está produciendo un nuevo fenómeno que abarca a hombres y mujeres jóvenes de clase media/media alta, un tipo de espectador que gracias a internet llega a una cantidad casi infinita de series y que también, gracias a internet, disponen de ellas las 24 horas. De alguna manera hemos pasado de tener nuestra ración de droga a una hora determinada a tenerla siempre que queramos. Si a esto sumamos esa necesidad de acaparar y coleccionar  del ser humano (que tanto distorsiona internet al ofrecernos todo lo que pidamos), tenemos un gran riesgo de adicción, en este caso a las series.
Las series de hoy en día tienen unos niveles de calidad tan grandes que absorben con más fuerza al espectador que cualquier telenovela al uso y por lo tanto tienen más capacidad de atraparnos en sus mundos. Tanto las telenovelas como las series comparten elementos como la identificación con los personajes, la generación de emociones en ocasiones extremas y tramas relacionales que se desarrollan a lo largo de los capítulos. La diferencia es que las series actuales tienen una capacidad única de recrear ambientes, personajes o tramas con una facturación, estética y complejidad que dejarían a la mejor de las telenovelas como un cuento para bebés. Y ahí esta una de las claves, de repente tenemos una mezcla perfecta entre una telenovela estilo Cristal y una película como el Padrino, de repente la “droga” que nos ofrecen es de la mejor calidad y nadie puede negarse a no tomarla a no ser que quiera  ser señalado como alguien ignorante, inculto o que no está a la última. En este sentido la influencia del grupo es apabullante, nadie va por ahí insistiendo abiertamente que te enganches a algo salvo con las series, no paramos hasta que nuestro mejor amigo siga al igual que nosotros nuestra serie favorita.
Todo en la vida debe realizarse en una medida equilibrada, cosas tan maravillosas como el deporte, internet o el sexo pueden convertirse en adicciones  muy negativas en nuestras vidas, las series son un formato audiovisual  sensacional con riesgos que debemos asumir, nos proporcionan mundos paralelos cada vez mejor ambientados y corremos el riesgo de evadirnos de nuestra vida, de  dejar de ser nosotros mismos y de no pararnos a reflexionar sobre nuestros propios problemas. Viendo este fenómeno y el de los videojuegos, no es difícil imaginarse un futuro no muy lejano en donde nos ofrezcan realidades virtuales paralelas para poder escapar cada vez con más precisión de nuestra vida, si sale una serie sobre esto me engancho seguro.

Bibliografia:
Juan Carlos Miguel E. Eizaguirre. UNIVERSIDAD DEL PAIS VASCO.
Filmoterapia.Cine.Coaching y Psicología.
Notimerica.com. El cine que bebe el cine.

                                                        Susana Claramut

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